martes, 12 de enero de 2010

Ayer vi las estrellas desde la calle que llega a mi casa.
Con frío, rápido una noche de verano. Debo arreglar mi bicicleta, mi pendrive y comprarme un lápiz de tinta.
Bueno. da lo mismo, el asunto son las estrellas y las cosas que dan vuelta en mi cabeza en repeat una y otra vez.
No he comido helado, solo una cucharada de vainilla. Tome cerveza en una plaza a lo marginal, me topé con una pandilla al frente de los pacos, yo con polerón delgado. Dos cervezas y unas pitiadas a las tres de la mañana, con nuevos amigos, es loco crecer y verse y reconocerse en lugares tan distintos a la vez, uno en mi mente, otro en mi corazón de la muñeca y otro donde realmente estoy.
La micro no pasa, no importa, sigo pensando en los quince.
Me gustan las estrellas, me hacen pensar en toda la gente que quiero, que es harta.
Mi misión es aparecerme en sus cabezas esta misma noche, en sus sueños, voy a salir patinando y robando un beso o abrazo.
No sé, ah.